La Fille du Régiment  Gaetano Donizetti                                              Sinopsis   Operamania.com

Juan Diego Florez en la segunda parte de "Ah, mes amis.."

Si hay una ópera que es capaz de levantar hasta el ánimo más decaído, esa es "La fille du Régiment". La ópera donizettiana, estrenada en el Opéra-Comique de París bajo la amenaza de un boicot hacia el compositor italiano, se saldó con fracaso "fugaz", ya que se siguió representando con un éxito mayor en las siguientes puestas en escena. Los compositores franceses no daban crédito al éxito de Donizetti en París y sentían una sensación de que el compositor de Bérgamo se estaba ganando al público parisino. Si a eso le unimos la exaltación a la patria francesa que se palpa en cada momento de la ópera, especialmente ese "Salut à la France!", era evidente que el público parisino iba a acoger cada vez mejor esta ópera en un momento en el que parecía que París se convertía en el centro más relevante en el mundo de la ópera. En la actualidad, se debe a Joan Sutherland y Luciano Pavarotti la recuperación de esta ópera que ha permanecido a la sombra de las grandes óperas de Donizetti: Don Pasquale, La Favorita, L'elisir d'amore o la célebre Lucía di Lammermoor. El libreto fue desarrollado por Jean François-Alfred Bayard y J.H.Vernoy de Saint Georges. Los papeles principales fueron asumidos ese 11 de febrero de 1840 por Juliette Bourgeois (Marie), Mécène Marie de Lisle (Tonio), Mary -Julie Boulanger (Marquesa) y Henry (Sulpice). Son varios los fragmentos que han alcanzado notoria popularidad: el célebre "Pour mon âme", "Pour me rapprocher de Marie", el canto del Vigésimo primer regimiento y el "Salut à la France". Es una ópera que, como comenté al principio, se disfruta por su optimismo.

Acto I  - Campiña tirolesa. 1805

Tras una obertura inusual que deja claras las intenciones del compositor empieza la ópera propiamente dicha. El ejercito napoleónico acecha la zona con el objetivo de conquistarla. En el escenario se ve campesinos nativos preparados para la lucha mientras las mujeres rezan a la Virgen para que les proteja (Sainte Madone, Douce Patronne). La marquesa de Berkenfield aparece en escena y, ante la perspectiva de un ataque francés, se une a los campesinos en el ruego. Desde la montaña, un paisano tranquiliza a la gente avisando que los franceses se retiran, lo que hace que la gente se relaje. Es el momento para asistir a la primera escena de cierto calado: la marquesa se mofa de los franceses ("Pour una femme de mon nom... ") mientras la gente que la rodea, más calmada, la escuche entre sonrisas. El mismo paisano de antes confirma lo dicho antes, lo que hace que definitivamente la gente lo celebre ("Allons, plus d'alarmes! ") de una manera tal que provoca que el propio espectador se sienta partícipe de la alegría de estos lugareños. Marchan todos. Tras una breve conversación hablada, más propio de la opéra-comique, llega un dúo ("Et comme un soldat j'ai du coeur!") que nos va a permitir conocer tanto a Sulpice como Marie, la cantinera del regimiento, así como unas pinceladas del pasado cuando Sulpice recuerda como llegó Marie, siendo bebé, al regimiento; en todo el desarrollo del dúo observamos que se puede dividir en unas tres partes, siendo la primera y la tercera parecidas (repetir el inicio del dúo) mientras que la parte central es algo más sosegada (ya es difícil con el carácter de Marie) que es donde captamos todo lo indicado a base de diálogos cortos y rítmicos. En el diálogo posterior, Marie revela a Sulpice que se está viendo con un joven tirolés que le salvó la vida (generalmente en las representaciones se suele explayar más en los detalles, a diferencia de las grabaciones). Precisamente en ese momento aparece arrestado por los soldados del regimiento (Allons, allons, march', march'"); Marie tercia y logra que sea liberado ("C'est un traître/Un instant"). Cuando al fin libera al tirolés llega el momento para que Marie haga su primera gran intervención inolvidable: el canto del regimiento ("Chacun le sait, chacun le dit"), donde el aficionado a la ópera se sentirá como impulsado para seguir al regimiento y ese "le voilà, le voilà, le voilà ,morbleu... en la canción de su cantinera. Sulpice trata de alejar al tirolés y prepara a su regimiento ya que redoble insta al llamamiento ("Dès que l'appel sonne") . Cuando el regimiento parte Marie se queda sola lamentando el trato recibido por el tirolés; sin embargo, él aparece y nos permite disfrutar de una conversación hablada en principio- donde Tonio, el tirolés, se muestra sorprendido de la cantidad de padres que tiene ella (avez vous donc pour père tout un régiment....¿tenéis por padre un regimiento?)- y posteriormente en un emotivo dúo en el que se manifiestan claramente su amor. Dicho dúo tiene dos partes: en la primera, es Tonio quien recuerda cómo era su vida antes de conocerla y como cambió su forma de ser y arriesgarse" (Le beau pays de mon enfance...el bello país de mi infancia), posteriormente ambos entrelazan ese "De cet aveu si tendre" que será el referente de este dúo pues la segunda parte sigue la misma línea que la anterior siendo Marie la que narra sus sensaciones a Tonio (Longtemps coquette, heureuse et vive... Mucho tiempo presumida, feliz y viva) y finalizar con ese mismo fragmento aunque son más recomendables ambas intervenciones individuales. Ambos marchan. En escena se ven ahora a la Marquesa, Hortensius (acompañante de la marquesa) y el propio Sulpice. La conversación, en principio encaminada a que la marquesa llegue sana y salva a su castillo, evoluciona hasta un punto impensable para la noble: de esa charla sabe que Marie, la cantinera del regimiento, es "pariente" suya e insta a Sulpice para que la traiga a su presencia y pueda la noble llevársela al castillo. Marie no quiere aunque al final cede...siempre que vaya acompañada por el regimiento (Rataplan, rataplan...similar no musicalmente pero sí en "alma" a esa canción del 21º regimiento que cantó antes). Llega Tonio vestido como soldado francés (Ah, mes amis quel jour de fête!...Ah, amigos míos ¡qué día de fiesta!) lleno de alegría pero desconociendo que los días de Marie en el regimiento están contados. El regimiento se niega a la relación hasta que Tonio les confirma que ella le ama a él; en este punto llega el fragmento más célebre de esta ópera: el aria de los nueve "do" agudos (Pour mon âme! ...Por mi alma), bastante complejo, por cierto, para el tenor pero que lo encumbra cuando lo hace bien. Marie aparece para anunciar que se ha de marchar del regimiento ("Il faut partir" ...hay que irse), lo que provoca una escena coral emotiva donde los integrantes del regimiento (incluido Sulpice y Tonio) lamentan la marcha de su "hija". Marie nos anticipa aquí el tono de su intervención en el segundo acto. Tonio quiere seguirla mas el hecho de haberse enrolado al ejército hace que sea frenado por Sulpice, lo que provoca la desesperación de los dos jóvenes al verse separados. Mientras que la Marquesa se lleva a Marie, los demás soldados retienen apesadumbrados a un desquiciado Tonio.

ACTO II - Castillo de Berkenfield. Sala interior

La boda está concertada entre Marie y el duque de Crakentorp pero la marquesa sigue preocupada porque su "pariente" no ha mostrado ilusión, entusiasmo por el evento. Aparece la joven cabizbaja, consciente de su futuro. Empieza la clase de música donde la sobriedad de las primeras estrofas (Le jour naissait...) es turbada por fugaces y provocadoras menciones de Sulpice en referencia a un cierto parecido de la melodía con la canción del 21º Regimiento. La marquesa intenta en vano frenar el impulso de la joven y del oficial francés pero éstos son más persistentes (C'est le refrain du régiment... Es el estribillo del regimiento) ante el horror de la noble. Marie se queda sola y "nos abre el corazón" recordando a sus compañeros del regimiento. La aparición de sus viejos compañeros anima a Marie a mostrar su satisfacción del mejor modo para que Donizetti triunfase en París (Salut à la France!) con un canto de corte patriótico (se suele representar con una bandera francesa en mano de la protagonista). Tonio, ya oficial, aparece pudiendo asistir el oyente/espectador a un trío divertido (Tous les trois réunis... Los tres reunidos) donde Marie y Tonio intentan que Sulpice interceda por los dos. La marquesa irrumpe en la sala; Tonio trata de convencerla para acepte la boda de los dos jóvenes ("Pour me rapprocher de Marie"...Para acercarme a Marie) con un aria que no goza de la popularidad en comparación con el aria de los nueve "do" pero eso no impide valorar este aria como se merece: le agradará sin duda. El sentir de Tonio culmina con la petición a la marquesa para devolverle su único bien.. La marquesa no cede, se muestra inflexible con el joven pero siente en su interior la necesidad de explicarle la historia a Sulpice, la verdadera: Marie es algo más que su "pariente"...es su hija.
Llegan los invitados a la boda. Cuando Marie, hundida y desmoralizada, comparece para la boda, el regimiento entra por la fuerza bajo el mando de Tonio (Suivez-moi!, suivez-moi!/Au secours de notre fille!...Seguidme,seguidme/Al socorro de nuestra hija). El regimiento narra a los invitados de la alta nobleza el pasado de Marie como cantinera desde que era pequeña. Ella confirma a los asistentes de forma orgullosa como los soldados la rescataron y "guiaron sus primeros pasos" mientras éstos comprenden todo lo acontecido. La marquesa no puede más y paraliza la boda observando que Marie y Tonio se adoran y que sería un sacrificio obligar a su hija a casarse con quien ella no quiere. Finalmente, la noble acepta la boda de Marie y Tonio. En medio de la felicidad, la ópera finaliza con ese "Salut à la France" cantado por todos y que tanto impresiona.

(C) Fernando Cansado Martínez, 2006. fernando@operamania.com